Conoce a Argi Martínez

¿Sabes? Yo también he tenido épocas donde no creía saber quién era ni qué hacer.
Recuerdo cuándo iba al instituto y veía como todos mis compañeros y amigos iban teniendo claro hacia dónde dirigirse, qué querían hacer el resto de sus vidas, incluso, los más espabilados, sabían perfectamente como lo harían. Yo, mientras tanto, buscaba y buscaba. Por aquellos entonces me gustaba y se me daba notablemente bien la informática, por lo que opté por realizar un FP y lo único que me quedaba cada vez más claro era que a mi lo que me gustaba era trabajar con personas, pues, no me imaginaba hablando con máquinas el resto de mi vida, por lo que no tardé mucho tiempo en dejarlo.

Pero no todo era incertidumbre en aquella época ni todo estaba perdido, también tocaba la guitarra en varios grupos, era mi forma de saciar esa hambre de conectar con la gente. Aprendí muchísimo sobre frustración (la música aunque placentera, puede llegar a ser frustrante para quienes la practican), aprendía mucho sobre relaciones humanas y creo que me iba encaminando cada vez más a mi propósito, el de ser una estrella del Rock no, el de verdad.

Después de algunos trabajos: hostelería, mozo de carga en aeropuerto, mudanzas, limpieza…, seguía sintiendo que faltaba algo, por lo que me dió tiempo a pensar en otra nueva estrategia para ver si conseguía completar el puzle de una maldita vez. Decidí opositar para policía (sabía que quería ayudar de manera directa a las personas), pero antes debía de terminar el bachillerato que dejé a medias en su tiempo para pasarme a aquel FP de informática.

Como era de esperar, no salió del todo como creía, pero esta vez para bien, pues es aquí donde descubro la psicología, en una de esas elecciones de asignaturas optativas, donde yo me guié por la que menos carga lectiva parecía tener. Sin saberlo y gracias a esa elección tan “a lo loco”, cambié por última vez mi plan de ruta y decidí, esta vez sí, acabar el bachillerato y comenzar mis estudios de psicología.

Tuve que estudiar en una universidad a distancia y privada, ya que en la pública no me querían por venir del bachillerato de bellas artes, al mismo tiempo que trabajaba para poder costearme la carrera. Conocí gente de todo tipo, grandes compañeros y también personas que podían pagar sin ningún tipo de problema los más de 1000 pavos que valía cada cuatrimestre. Para algunos de ellos, yo era el bicho raro, pues, quería guardarme de los errores que ellos cometían al hablar sobre la salud mental desde sus posiciones acomodadas, para mi ayudar a las personas era otra cosa.
Es por eso que, a día de hoy, mi enfoque se basa en la evidencia científica y en la calidez humana, tratando de encontrar la lógica única de cada problema, persona y su situación, sin tips universales ni soluciones mágicas.

¿Empezamos?

Mis principios en cada sesión

Mis valores están pensados para que te sientas cómodo, escuchado y en un entorno seguro, donde lo importante siempre eres tú.

Escucha activa

Creo en la importancia de escucharte, no solo de oírte. Con mi ayuda, encuentras un espacio seguro para expresarte.

Cercanía

Estoy a tu lado en cada paso. Esta es mi forma de asegurarme de que sientas un apoyo real, sin importar la modalidad.

Adaptabilidad

Cada persona es única y, por eso cada, sesión se ajusta a lo que realmente necesitas en ese momento.

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